Se cumplen 57 años del épico vuelo del Manu-tara

Los días 19 y 20 de enero de 1951, han quedado marcados a fuego en la historia aeronáutica de nuestro país, debido a que el Canadian Vickers OA-10A Catalina matrícula FACh 405, al mando del entonces Capitán Roberto Parragué Singer, unió al continente sudamericano con la remota isla de Rapa Nui en el Océano Pacífico. Tras 19 horas y 22 minutos de vuelo, el avión aterrizó en la pista de Mataveri (que con el paso de los años se transformaría en el aeropuerto de la isla), habiendo despegado el día 19 desde el aeródromo de La Serena, cubriendo en esta travesía las 2.047 millas de distancia existentes entre Chile continental e insular.
Lamentablemente, el vuelo de retorno no pudo efectuarse, ya que el día 28 del mismo mes, y debido a las malas condiciones en que quedó la pista de Mataveri tras unas lluvias, el Manu-tara intentó despegar desde el mar, resultando dañada una de sus alas por el choque con el mar, y permaneciendo en la isla en espera de su reparación. En el intertanto, el piloto australiano Sir Gordon Taylor y su tripulación, se transformaron en los primeros en unir por vía aérea a Rapa Nui con Chile, también en un Catalina (bautizado Frigate Bird II), en marzo de 1951, en lo que fue el punto culminante de un vuelo efectuado desde su Australia natal.
Varias vicisitudes impidieron que la travesía de retorno del FACh 405 pudiera efectuarse: el avión se dio de baja, se lo reparó pero no se permitió realizar el vuelo, y ya en 1952 volvió en barco a Quintero, donde se lo revisó y reincorporó al servicio institucional. En enero de 1957 cambió su matrícula a FACh 560 y en una choreza del Comandante Roberto Parragué S., se realizó el exitoso vuelo de ida y retorno a Isla de Pascua en enero de 1959, pero con un pequeño detalle: se hizo sin permiso del alto mando institucional. Como resultado, Parragué debió dejar la FACh, pero continuó estando ligado a los hidroaviones Catalina y a su querida isla. Ya con su propio avión, un PBY-6A Catalina que bautizó como Manutara II, hizo tres vuelos más a la Isla de Pascua (1961, 1963 y 1965, en este último llegando a Tahiti) y posteriormente sumó nuevos aviones para afectarlos primero a transporte, y luego a la lucha contra incendios forestales. Es tras el vuelo de ida y vuelta a Tahiti, que el Congreso Nacional determinó otorgarle el grado de General de Aviación en reconocimiento a los méritos de sus viajes aéreos.
Hay que mencionar que, en relación a los aviones involucrados, el Manu-tara de la FACh se destruyó en un accidente en el Lago Peñuelas en junio de 1961, falleciendo sus ocupantes. El Frigate Bird II está actualmente preservado en el Powerhouse Museum de Australia, mientras que el Manutara II fue vendido el año pasado a un grupo de conservación de la aviación de Australia, de lo cual informamos nosotros aquí. Con respecto al Catalina preservado en el Museo Aeronáutico de Los Cerrillos, fue un avión obtenido por Parragué para su empresa en 1973, y que fue restaurado a la condición cercana a la del Manu-tara verdadero, por lo que NO es el avión original del año 1951 como ‘informó’ cierta prensa hace poco.
En este apretado resumen, pretendimos recordar un hecho que sucedió hace mucho tiempo, y que a la luz de los avances tecnológicos, un vuelo en una lenta aeronave, sin las ayudas a la navegación existentes en la actualidad, parece una simple anécdota de temerarios hombres. Vayan a esos pioneros -los tripulantes de los Catalina nombrados- nuestras palabras de gratitud, desde este espacio en la supercarretera de la información.
