Todo sea por no llegar tarde
Un vuelo TCX9641 de Thomas Cook, desde Menorca, España, a Glasgow, Inglaterra, se vio demorado por una falla en la aeronave, para la que debia viajar un ingeniero mecánico desde Inglaterra hasta Menorca para repararlo, lo que suponia en total unas 8 horas de retraso del vuelo.
Y, aunque no contaban con su astucia, un pasajero al enterarse del problema, se ofreció a repararla él mismo, puesto que se trataba, casualmente, de un ingeniero mecánico de Thomson Fly, con habilitación para la aeronave (Boeing 757-200), con la que Thomas Cook tiene un acuerdo en el área de mantenimiento.
Al cabo de una media hora, el pasajero tenía el B757 reparado y listo para salir a su destino, recibiendo el aplauso de varios pasajeros.
Vía La Vanguardia
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